Aviones que vuelan gracias al plástico reciclado

En China, los expertos han descubierto una técnica ecológica para transformar el plástico de las botellas (PET) en biocombustible. Aparte de que el método es eficaz y eficiente para los aviones, esto evitará sobre todo que estos plásticos acaben en la naturaleza.

Debe saber que el medio ambiente atmosférico todavía representa más del 2,8% de las emisiones de dióxido de carbono del planeta. Además, esta cifra crece continuamente. Por tanto, no es de extrañar que la Asociación de Transporte Aéreo Internacional prevea duplicar el tráfico en 17 años. Sin embargo, a diferencia del automóvil, no se espera el avión eléctrico en un futuro próximo. Además, este último estará restringido a carreras de distancia debido al gran peso de las baterías. Dado que nuestro planeta está invadido por desechos plásticos, ¡esta es una muy buena solución!

Una técnica respetuosa con el medio ambiente con muy buen rendimiento: ¡98%!

Los dos científicos chinos del Instituto de Química y Física en la ciudad de Dalian han encontrado una manera de resolver las dos preocupaciones anteriores simultáneamente. Para ello, las denominadas Hao Tang y Ning Li han ideado una técnica para transformar el PET (uno de los plásticos más habituales en botellas) en hidrocarburos cíclicos y compuestos aromáticos, que se pueden utilizar en relación al diseño de biodiesel. No hace mucho, su trabajo apareció en la famosa revista Green Chemistry.

El proceso utilizado es el siguiente (los nombres que siguen pueden ser complejos, pero el objetivo aquí es darle una descripción general de la técnica utilizada): el PET de las botellas se transforma en tereftalato de dimetilo mediante metanol. Cuando se enfría este último, se produce una deposición de DMT en forma sólida. Así, se puede extraer fácilmente, lo que ofrece la posibilidad de utilizar el metanol restante. Posteriormente, el DMT se cambia a dimetil ciclohexano-1,4-dicarboxilato. Luego, se transforma en cicloalcanos y moléculas aromáticas simples mediante el método de hidrogenación. Último paso de este proceso: hidrodesoxigenación.

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Estas diversas transformaciones catalíticas, similares a las reacciones convencionales, son por tanto fáciles de llevar a cabo industrialmente. Las dos últimas fases se realizan sin disolvente mediante una técnica ecológica mediante catálisis mediante los denominados metales nobles (cobre y rutenio). Además, la eficiencia de conversión es muy buena con este método: casi un 98,4% de media.

Prevención de fugas de combustible de aeronaves

En comparación con las cadenas lineales de agrocombustibles de plantas, las cadenas cíclicas del PET tienen un alto índice de octanaje, así como una densidad más consistente. Así, se pueden utilizar los hidrocarburos producidos solos o mezclados con otros biocombustibles para optimizar su densidad. De esta forma, su volumen ocupará menos espacio en el tanque.

Segundo punto fuerte: los compuestos aromáticos tienen la ventaja de combatir las fugas de combustible. De hecho, hay absorción de estas moléculas con los sellos de polímero, lo que genera su expansión y equilibra la lixiviación provocada por las otras moléculas presentes en el combustible. Por razones de seguridad, los combustibles destinados a aviones deben tener entre un 8 y un 25% de compuestos aromáticos.

Un nuevo canal de reciclaje para PET

Para este proceso, por otro lado, es necesario establecer un canal de reciclaje bastante extenso para poder utilizar una masa sustancial de residuos plásticos. El experto chino Ning Li dijo que se necesitan 1.527 kilogramos de botellas de plástico para producir un litro de biocombustible. Al final, esta técnica ofrecerá más la posibilidad de deshacerse de este famoso plástico presente en las botellas, que hay que recordar que no es biodegradable, que de abastecer el tráfico aéreo internacional. Servido como aditivo, ofrece perspectivas positivas gracias a su gran facilidad de uso.

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Aquí está la conclusión: casi 50 millones de toneladas de plástico PET se producen en todo el mundo cada año. Los expertos han ideado una técnica para convertir este plástico en hidrocarburos cíclicos y aromáticos. Por tanto, este último se puede utilizar como biocombustible. Finalmente, estas moléculas también tienen el punto fuerte de luchar contra las fugas de combustible.

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